miércoles, 16 de septiembre de 2015

Presidente Jaime Lusinchi

XIII PERIODO CONSTITUCIONAL
1984-1989
   
            Jaime Lusinchi, Presidente de la República durante el período constitucional 1984-1989, nació en Clarines, Estado Anzoátegui, el 27 de mayo de 1924. Estudió primaria en Clarines y Puerto Píritu. Secundaría en el Colegio Federal de Barcelona y superior en la Universidad de los Andes (Mérida) y Central de Venezuela (Caracas), donde se graduó de Médico Cirujano en 1947, año en que comenzó a ejercer como médico rural de Cantaura.
            Su vida de político transcurrió paralela a su vida de estudiante. Cursando secundaria en el Colegio Federal de Barcelona (1939), tuvo contacto con el Partido Democrático Venezolano (PDN), movimiento político que el 13 de septiembre de 1941 daría lugar a Acción Democrática.
            Por esa vía llegó a ser Presidente de la Federación de Estudiantes de Venezuela (FEV) y de la Asociación de la Juventud Venezolana (AJV), vanguardia de AD.
            Su popularidad como dirigente médico de Cantaura lo acreditó para ser Presidente del Concejo Municipal de esa cabecera de distrito y de aquí ascendió a una curul de diputado de la Asamblea Legislativa, la que presidió en 1948, bajo el signo de Acción Democrática.
            Derrocado el gobierno constitucional de Rómulo Gallegos, dejó de ser diputado y medico oficial para probar suerte en el Hospital de San Tomé de la Mene Grande, compañía norteamericana que explotaba los yacimientos petroleros del sur de Anzoátegui. Pero no resistió la tentación de seguir trabajando por su causa política bajo el manto de una clandestinidad que no tardó en descubrir el aparato policial de la Junta Militar sustituida del Gobierno de Gallegos.
            Preso y expulsado en 1952, se refugió primero en Argentina y luego en Chile. En ambos países realizó cursos de postgrado en pediatría. Trabajó en el hospital “Roberto del Río” de santiago hasta 1956 que resolvió viajar a Nueva York, donde prestó servicio como médico residente del Lincoln Hospital  y del University Bellevue Medical Center, siempre en su especialidad de pediatra que reforzó con otro postgrado en la Universidad de Nueva York.
            En la congestionada metrópoli neoyorquina lo sorprendió, al lado de Rómulo Betancourt y otros prominentes dirigentes de su partido, el golpe cívico-militar que acabó con la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez.
            Entonces, su primera reacción, fue retornar a Venezuela para proseguir la lucha política, ahora, de manera cabal, por entero. De suerte que comenzó por postularse como diputado al Congreso Nacional por su estado natal en las elecciones de diciembre de 1958. Igualmente en las de 1963 y dos períodos más al cabo de los cuales aspiró la senaduría por su mismo estado.
Durante doce años fue jefe de la Fracción Parlamentaria de su partido en el Congreso y en 1981 entró a desempeñar la Secretaría General del Comité Ejecutivo Nacional y al año siguiente ya era candidato a la Presidencia de la República, nominación que disputó en elecciones internas a Luis Piñerúa Ordaz.
            Vencedor a las elecciones de diciembre de 1983 por una amplia mayoría de votos, ascendió al solio presidencial el 2 de febrero de 1984 y gobernó hasta 1989 esgrimiendo como tesis política de su gobierno el llamado Pacto Social  que significaba gobernar con los mejores aduciendo que “Sólo con los mejores militantes de Acción Democrática y de otras organizaciones y sectores, políticos o no, y solo con los mejores gripos o individualidades independientes, podremos acometer una tarea de tanta magnitud”.
            Lusinchi inició su gestión de cinco años con una moneda devaluada que durante su gestión continuó indeteniblemente devaluándose, fundamentalmente a causa de la caída de los precios del petróleo agravada por una frondosa burocracia y presiones constantes de aumentos salariales que terminaron por ahondar el déficit y agotar las reservas hasta el punto de tener el Banco Central de Venezuela  que enviar a Londres 8 toneladas de oro de sus reservas internacionales para ser vendidas y terminar de raspar la olla. Por tal situación se vio obligado, sin mucho éxito, a poner en práctica ajustes económicos y enfrentar altos niveles del índice general de precios, aparte de otros problemas muy serios como el narcotráfico y la delincuencia.
            Durante el quinquenio lusinchista, Venezuela comenzó a exportar un nuevo combustible –Orimulsión- ,  elaborado con hidrocarburos de la Faja Petrolífera del Orinoco y la Agricultura acusó cierto auge, gracias a una política de estímulos que reportó beneficios tangibles en el campo.
            Imprimió impulso importante al desarrollo carbonífero y minero, en el cual jugo papel destacado la Corporación Venezolana de Guayana. Impulsó e inauguró la última etapa de la Gran Presa de Hurí; inicio la ampliación de las empresas básicas del Estado a construcción de la Presa Macagua II; inauguró el Complejo Criogénico de Oriente; concluyó e inauguro la Autopista de Ciudad Bolívar-Puerto Ordaz; terminó e inauguró las Presas Santo Domingo y Turimiquire; inauguró hasta Caricuao los dos últimos tramos del Metro de Caracas; inauguró el Complejo Habitacional Juan Pablo II; inauguró el eje fluvial Orinoco-Apure, inició la explotación de los yacimientos de Bauxita de Los Pijiguaos y adelantó la Autopista Rómulo Betancourt.
            De acuerdo con informes del Banco Central de Venezuela, durante el gobierno de Jaime Lusinchi se aprobaron leyes de créditos por casi 200 mil millones de bolívares y para el final de su período la inflación se encontraba en un 40,3 por ciento y el gasto total había alcanzado a 710.750 millones de bolívares.
            En el curso de su mandato, el Presidente Lusinchi, logró el refinanciamiento de la deuda del país, lo cual favoreció el desempleo y congelamiento de sueldos y salarios frente a una inflación que a juicio de la oposición tenía sus motivaciones en una política de precios excesivamente complaciente con el empresario.
            Los grandes grupos económicos recibieron el reconocimiento de la deuda privada con dólares preferenciales, el cero cupón, el reparo de la deuda bancaria, todo lo cual significó el trasbasamiento de miles de millones de bolívares del fondo público al sector empresarial.
            Una de sus ventajas para gobernar descansó en la mayoría sólida de que disponía en el Congreso Nacional así como el respaldo de su partido. En 1987, por ejemplo, no obstante los grandes problemas sociales y laborales a causa de inflación y la escasez, el país sólo registró una huelga laboral, la cual se resolvió sin contratiempo, aparte, obviamente, del gran conflicto universitario que paralizó a las altas casas de estudio por casi un semestre.
            A fines de enero de 1985, un Papa visitó por primera vez a Venezuela. Tocó al Presidente Jaime Lusinchi el honor a recibir a su Santidad Juan Pablo II con todos los honores debido al Príncipe de la Iglesia. Su visita, realmente espectacular por los millares de feligreses que congregó en torno a su palabra y presencia, abarcó las ciudades de Maiquetía, Caracas, Maracaibo y Ciudad Guayana.
            Al término del quinquenio 1984-1989, La Corporación Venezolana de Guayana, entonces presidida por el ingeniero Leopoldo Sucre Figarella, bajo la figura de Ministro de Estado, se situaba como la segunda organización del país y la novena empresa latinoamericana en cuanto a dimensiones.
            Tarea fundamental de la CVG continuó siendo, durante este quinquenio, con más poder y fuerza, la de atender el desarrollo industrial, promover el desarrollo del sector privado, crear la infraestructura socio-económica de la Región Guayana y Coordinar los servicios y las empresas básicas subsidiarias.
            La gestión Sucre Figarella durante el mandato de Lusinchi, estuvo dirigida a consolidar la autoridad regional y la capacidad de dirección y control de la CVG en la coordinación de las empresas básicas. En esa dirección logró incrementar la utilización de las capacidades instaladas en las plantas, al pasar del 68 al 90 por ciento. Asimismo logró ampliar la capacidad de generación de Edelca y de producción de las empresas de aluminio, las del sector siderúrgico y las de minería de oro.
            Logró iniciar la explotación temprana de la bauxita de Los Pijiguaos con la meta de producir en 1991 6 millones de toneladas; acometer la ampliación de la planta de Interalumina, a una capacidad de 2 millones de toneladas, parejo con un programa de prospección geológica que determinó dos nuevas minas de bauxita en El Palmar y Puerto Ayacucho. De igual manera la gestión condujo a la conclusión de la ampliación de la Planta de Venalum para producir anualmente 430 mil toneladas de aluminio y, pensando en el cuarto eslabón, la manufacturación, la CVG suscribió convenios con empresas nacionales.

            Durante el quinquenio constitucional de Jaime Lusinchi, gobernaron en el Estado bolívar el abogado Edgar Vallée Vallée, el médico René Silva Idrogo, el ingeniero Pablo Gamboa y el señor Luis Felipe Goubat.

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